Publicado en ¡Despertad! del 22 de enero de 2004
Un científico nuclear narra su historia. RELATADO POR ALTON WILLIAMS
EN 1978 tuvieron lugar en mi vida dos sucesos importantes. En septiembre me doctoré en física nuclear, y en diciembre fui ordenado ministro de los testigos de Jehová.

Cuando alguien se entera de que soy científico y a la vez Testigo, suele preguntarse cómo puedo conciliar los conocimientos científicos con la creencia en la Biblia. Debo reconocer que durante años yo también me preguntaba si ambos eran compatibles. Pero con el tiempo quedé absolutamente convencido de que las Escrituras están en armonía con los hechos científicos. ¿Cómo llegué a esa conclusión? Permítanme primero explicarles cómo me hice científico.
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Publicado en ¡Despertad! del 22 de enero de 2004
¿Cómo se llama Dios? Ya que los seres humanos —y hasta muchas mascotas— tienen nombre, ¿no cabría esperar lo mismo en el caso del Creador? Pues bien, por irónico que parezca, millones de personas que afirman creer en el Dios de la Biblia no emplean Su nombre propio, a pesar de ser conocido desde hace siglos.

¿Es importante el nombre divino en la zona del mundo donde usted vive, o es común referirse al Creador como “Dios”, utilizando este título como si fuera su verdadero nombre? Probablemente haya notado que muchos ni siquiera se paran a pensar si el Altísimo tiene nombre o no. ¿Qué hay de usted? ¿Se siente cómodo dirigiéndose a Dios por su nombre propio, Jehová?
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Tratado editado en 1987
Si un hombre muere, ¿volverá a vivir?”, preguntó hace mucho tiempo el patriarca Job. (Job 14:14, Versión Popular.) Quizás usted también se haya hecho esta pregunta. ¿Cómo se sentiría si supiese que iba a poder reunirse de nuevo, aquí mismo en la Tierra y bajo condiciones inmejorables, con sus seres queridos que han muerto?
Pues bien, la Biblia promete lo siguiente: “Tus muertos vivirán. [...] Se levantarán”. Y también dice: “Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella”. (Isaías 26:19; Salmo 37:29.)

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